Teniamos muchas ganas de andar con las raquetas, asi que elegimos ir hasta el Cellón con ellas. La nieve dura como un canto, y partiendo desde el aparcamiento con ellas puestas, una delicia.
Subir como si no hubiera nieve, es decir, por la cresta pegados a la linde. Lo malo es que de las dos horas normales sin nieve, con raquetas son un poco mas, y como silvia nos esperaba en casa con unos callos, pues dimos la vuelta y otro dia volvemos con ella
















