Después del desayuno, acude el doctor a verme a la cama, me realiza la cura y me dice que ya estoy listo. Me hago un poco el remolón y convenzo al doctor para que me deje quedarme a comer. Lo he conseguido.

Cuando me vienen a recoger en el coche, me he dado cuenta de un detalle que no nos habíamos fijado y es que no hay que venir a buscar a un enfermo de columna en un coche bajo, tipo BMW ya que es muy difícil entrar y sentarse correctamente. A ser posible una furgoneta alta o un todocamino.

Llegar a casa es ahora un mundo nuevo. No hay nada parecido al hospital y tienes que buscar la forma de sortear obstáculos, ponerte tu sólo en la cama e incluso ir al baño.

Hoy comienza la aventura.

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